Ubicación
Cerca de Ocaña (Toledo)
Opiniones en Google Maps
Buen descubrimiento, íbamos de viaje y queríamos comer en otro local que estaba cerrado, vimos éste y si bien la entrada echa un poco para atrás ya que está algo descuidada, al entrar en el restaurante todo cambia. La recepción por parte de los trabajadores es muy buena y su atención también. La comida está bien hecha y entra en cánones más que aceptables. La decoración, aunque depende de gustos, nos gustó. Los peros además de la entrada, lo pongo a los baños, que necesitarían una manita, y a cómo te sitúan en el comedor (poner a una pareja para comer, al lado de una comida familiar con niños y fiesta, teniendo otros sitios, creo que es un error, tras nosotros entró otra pareja y los colocaron tras nosotros) el tipo de comida que buscamos unos y otros es diferente. Pero sin duda lo pondré en listado de restaurantes de viaje.
Buen local a la entrada de Ocaña! No te fíes de su apariencia exterior, comimos 8 personas de las cuales un arroz con bogavante para 5 ( exquisito) y un precio muy adsequible por lo que se ve en otros lugares. El resto, fue menú del día que estaba bastante bueno y abundante. Se nota que es comida casera. Muy recomendable. El trato fue de 10 por parte del responsable, muy atentos para que no nos faltase absolutamente de nada. Volveré sin dudarlo.
Comimos bastante bien, risotto estaba bueno y el ciervo en su punto. Tarta de queso, genial. La camarera atenta y muy educada. Sitio bonito elegante
Hemos comido tres personas. Tardaron demasiado en servir, y aún así, el codillo ha llegado congelado en su interior, lo han llevado a la cocina y a su vuelta nuevamente llega frío y con las patatas efecto recalentado en micro, es decir, chicludas. El entrecot, se pidió bien hecho, pero ha llegado término medio. No sé si fue por la hora, pero no hubo buena disposición en atendernos, por tanto no fue una buena experiencia, en estos casos preferiblemente se indica al cliente la disponibilidad de platos a servir o simplemente que no hay más atención. Abonamos que el codillo al final NO lo han cobrado (lo mínimo esperado). El lugar cuenta con buena decoración clásica, amplio, cómodo y tranquilo, pero la comida si falló.
Fui con un grupo de más de 50 personas que llevábamos el tiempo justo. Se adaptaron a nuestras necesidades estupendamente, desde ayudar al conductor de autobús a aparcar, a servirnos con rapidez y mucha simpatía. La comida estaba riquísima. Yo comí un pisto manchego auténtico que es de los mejores que he probado jamas. De segundo elegí solomillo a la pimienta, que estaba perfecto. Una carne jugosa y el punto exacto de pimienta. Otros comensales pidieron bacalao y también les gustó muchísimo. De postre tuvimos tarta de queso, dulce, ligera y deliciosa. Además hay que añadir que la presentación de cada plato estaba muy muy bien cuidada. El ambiente del restaurante también es muy agradable con parte exterior y parte interior, un amplio parking trasero, con espacio para autobuses, y hasta un punto de carga para coches eléctricos en la zona delantera. Excelente en todos los aspectos.






