Llevo 15 años en el barrio y jamás me había parado en esta pequeña y acogedora pastelería-panadería. La dueña del establecimiento me ayudo y aconsejo según las preferencias que yo lo hable y de verdad que fue un gran acierto. A mi suegra le encantó!!! Además que estaba exquisita... no se el nombre de la tarta 🎂 realmente mereció la pena. Si quieres sorprender a alguien con algo dulce aquí tienes una gran variedad 😉 Seguro volveré !!!
Vine a esta pastelería por las reseñas. Se nota el cariño y el mimo con el que hacen los dulces, todo tiene muy buena pinta. Compré un donut recomendado por la chica y no defraudó, estaba tremendo. Además, me sorprendió que están abiertos hasta tarde. Sin duda lo recomiendo 100%.
Llevo años comprando el pan en La Flor, siempre tienen panes especiales, pan de harina de maíz delicioso, el de harina de trigo sarraceno que me dura casi toda la semana y el pan con pasas es realmente especial. Hace poco probé la palmera de hojaldre con pistacho y fue igual de espectacular. Todo lo que hacen tiene una calidad inigualable, pero ayer quedé super contenta porque les cogí una tarta para el cumpleaños de mi hermano y no podía ser más deliciosa. Además, tanto Laura que es la madre, como Gonzalo y Daniel son siempre agradables y cercanos y da gusto pasar por allí para comprar pan o cualquier dulce con el que alegrarnos el día.
Pequeña pastelería de barrio, es un negocio familiar con lo que cuidan mucho el detalle y la atención. Gran variedad de dulce y salado. Aunque se puede tomar allí un café no tiene espacio para sentarse. Tienen helados artesanos con los que te hacen batido al momento. Además de lo expuesto puedes hacer encargos y te lo hacen a tu gusto. La dueña y su madre son encantadoras compramos para llevar una ración de tarta y nos pusieron un trocito de otra para probarla. La calidad excelente. Resaltamos las tartas de queso de las que tienen dos tipos que no sé cual es más rica.
Voy de vez en cuando por la zona y siempre me paro a comprar algo. Todo está buenísimo. La empanada de atún está riquísima, con muy buena cantidad de relleno. Hoy he comprado una porción de tarta Sacher, y no tiene nada que envidiar a la que puedas comer en Viena.